Suplementación con hierro en zonas endémicas de malaria Imprimir Correo electrónico
Viernes 20 de Junio de 2008 15:26

mosquito.jpgLa malaria, también conocida como fiebre palúdica o paludismo, es la primera enfermedad en importancia de entre las enfermedades infecciosas de transmisión vectorial. En América Latina y el Caribe (ALC), según datos de OPS, cada año ocurren un millón de casos; y una de cada tres personas corre el riesgo de infectarse.


En 21 países de la región de ALC, la malaria sigue siendo un gran desafío. La enfermedad y muerte por malaria representan una gran carga para la economía de la región. En promedio, la malaria causa una perdida anual de 1.3% de crecimiento económico en la región.


Sin embargo, las estadísticas precisas son desconocidas porque muchos casos ocurren en áreas rurales donde las personas no tienen acceso a hospitales o a recursos para garantizar cuidados de salud. Como consecuencia, la mayoría de los casos permanecen indocumentados.


La anemia aumenta significativamente la severidad y mortalidad de la malaria.

 

La malaria se asocia con bajo aporte de oxígeno a los tejidos, lo cual se potencia por la adhesión de glóbulos rojos parasitados a las paredes de los vasos sanguíneos.


La malaria es una de las  causas de anemia materna severa y es también responsable de casi un tercio de nacimientos de bebes de bajo peso que son prevenibles. Un alto porcentaje de mortalidad infantil relacionado con malaria es atribuible a la desnutrición y a las deficiencias de vitamina A, zinc, hierro y ácido fólico. La presencia extensa de deficiencias de zinc y vitamina A en regiones endémicas  de malaria disminuye la habilidad para tratar la infección.


Existe una fuerte relación entre la prevalencia de anemia grave y la malaria, sin embargo los datos son muy variables, depende al nivel de endemicidad de la región, alcanzando valores desde 5% (baja endemicidad) hasta  85% (alta endemicidad).


La OMS clasifica la anemia severa en la malaria cuando se encuentran concentraciones de hemoglobina < 5g/dl (Hcto < 15%), y parasitemia > 10,000/ml.
 
Para la prevención de anemia en la infección por malaria se requiere medidas complementarias como aporte de hierro, vitamina A y zinc. En algunos casos, dependiendo de la severidad, amerita transfusión de sangre.

Existe evidencia del posible papel de la suplementación con hierro en la predisposición a la infección o el agravamiento de su severidad clínica, sin embargo en áreas de alta transmisión de la malaria la suplementación con dosis bajas de hierro por 12 meses no demostraron afectar  la prevalencia de la infección. El tratamiento de la anemia requiere un manejo multisectorial con intervenciones integradas.

Los programas de fortificación con hierro son eficaces si se manejan adecuadamente. Recientes estudios evidenciaron eficacia y efectividad en la reducción de la prevalencia de anemia, por ejemplo: fortificación del arroz, harina y sal. El consumo de alimentos fortificados con hierro no ha demostrado cambios en la prevalencia de la malaria.

Los diferentes hallazgos sugieren cautela en la aplicación de medidas tendientes en reducción de la anemia en zonas donde la prevalencia de malaria y otras enfermedades infecciosas es alta. Ante esta situación es aconsejable que la suplementación con hierro debe ser dirigida a individuos anémicos o en riesgo de deficiencia de hierro, en especial asegurar los niños y niñas de bajo peso al nacimiento, para que se beneficien de la  suplementación durante el primer año de vida.

La suplementación con hierro debe entregarse de acuerdo con las pautas de la OMS que señala que el aporte de hierro debe suspenderse hasta que las infecciones agudas sean tratadas y el crecimiento se haya reasumido.

 

Se requieren nuevas investigaciones y evaluaciones de los programas existentes para desarrollar estrategias más eficaces  en el control de la deficiencia de hierro y la anemia en las regiones donde la transmisión de la malaria es intensa y la prevalencia de la infección es elevada. Se debe priorizar los niños y niñas, sobre todo los de bajo peso al nacer, a fin de garantizar que  los beneficios de la suplementación con hierro no ocasione efectos adversos a la salud.

Se reitera la necesidad de conocer la prevalencia de anemia y el estado nutricional de los individuos para focalizar los programas de suplementación con hierro.

El tratamiento de la anemia en áreas de alta endemicidad de malaria requiere un manejo multisectorial e interdisciplinario mediante acciones integradas dirigidas a controlar tanto la transmisión de la malaria como la deficiencia de hierro y la anemia.  




Referencias bibliográficas

OMS, UNICEF. Iron supplementation of young children in region where malaria transmission is intense and infectious disease highly prevalent.  Geneva. 2006.


Greenwood B, Bojang K, Whitty C, Targett G. Malaria. Lancet. 2005.  365: 1487-1498.


Asobayire F, Adou P, Davidsson L, Cook J, Hurrell R. Prevalence of iron deficiency with and without concurrent anemia in population groups with high prevalences of malaria and other infections: a study in Côte d‘Ivoire. Am J Clin Nutr. 2001. 74: 776-782.

 

Fuenmayor, G. Anemia, Malaria y Suplementación con Hierro. Taller de prevención y control de la desnutrición infantil y deficiencias de micronutrientes. Panamá, 2008.




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